Son las 3 de la mañana. Hace 29 grados. Y no hay manera de dormir.
Te das la vuelta por décima vez. La almohada quema por los dos lados. El ventilador de pie hace un ruido de helicóptero y solo mueve el mismo aire caliente de un lado a otro.
Y el aire acondicionado… o no lo tienes, o te seca la garganta, o te despierta cada vez que arranca, o te da miedo la factura.
Conocemos esa noche. Por eso existe Hemsa.


